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Hay jefes que se olvidan y otros que dejan cicatrices

Por: Patricio Yuras Maltés
Director Ingeniería en Administración de Empresas, U. Central

Hay jefes que se olvidan y otros que dejan cicatrices
Patricio Yuras 30 junio, 2026

En Management Chilensis se hace referencia a una frase: “Nunca hay que olvidar a quienes te ayudaron en el trabajo. Lamentablemente, tampoco se olvida a quienes te hicieron la vida imposible en el trabajo”. Es así como la vida laboral se construye a partir de experiencias, relaciones y aprendizajes que acompañan a las personas mucho más allá de un cargo o una organización específica.

Con frecuencia, al recordar una etapa profesional, surgen en la memoria aquellos colegas, jefaturas o mentores que brindaron apoyo, orientación y oportunidades de desarrollo. Sin embargo, también permanecen presentes quienes dificultaron el trabajo, generaron conflictos innecesarios o transformaron el entorno laboral en una experiencia particularmente compleja.

Desde la perspectiva de la psicología organizacional, este fenómeno no resulta casual. Diversas investigaciones han demostrado que las experiencias negativas suelen generar un impacto emocional más intenso y duradero que las positivas. Los conflictos, las injusticias percibidas, el maltrato o las conductas abusivas tienden a permanecer en la memoria durante largos períodos, influyendo incluso en la manera en que las personas evalúan retrospectivamente su trayectoria profesional.

En el ámbito organizacional, las conductas de apoyo constituyen una fuente relevante de compromiso, aprendizaje y bienestar laboral. Los líderes que acompañan, los compañeros que colaboran y las organizaciones que promueven relaciones respetuosas suelen dejar huellas positivas que fortalecen el sentido de pertenencia y la motivación de los trabajadores. Estas experiencias contribuyen a la construcción de culturas organizacionales basadas en la confianza y la cooperación.

La principal lección para directivos y líderes resulta evidente: las personas pueden olvidar instrucciones, procedimientos o incluso decisiones específicas, pero difícilmente olvidan cómo fueron tratadas. La forma en que una organización ejerce el liderazgo, gestiona los conflictos y construye sus relaciones humanas termina convirtiéndose en parte de su legado institucional.

Después de todo, el verdadero impacto de una organización no solo se mide por sus resultados, sino también por las huellas que deja en quienes formaron parte de ella.

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