Presidente alemán inicia su último año de mandato con gira latinoamericana
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier (segundo por la derecha), junto con el presidente de Panamá, José Raúl Mulino Quintero (centro), en la terraza del Palacio de las Garzas tras su reunión. Foto: Bernd von Jutrczenka/dpa
Crédito: Bernd von Jutrczenka/dpa
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, comenzó en Ciudad de Panamá la primera etapa de su gira por América Latina, que también incluye Guatemala y México, un viaje que coincide con el inicio de su último año en el cargo.
«América Latina no es el patio trasero de nadie», declaró Steinemier, y subrayó asimismo que «la soberanía de Panamá sobre el Canal y su neutralidad debe estar fuera de toda duda».
El presidente recuerda a menudo más al ministro de Relaciones Exteriores que fue entre 2005 y 2009 y nuevamente entre 2013 y 2017 que a un frío diplomático, como cabría esperar de un jefe de Estado, que en Alemania solo tiene peso representativo.
Hay pocas capitales en el mundo que no haya visitado, pocas regiones cuyos problemas le sean desconocidos y pocos jefes de Estado o de Gobierno que no conozca de épocas anteriores. A medida que se acerca el fin de su mandato, que concluirá la medianoche del 18 de marzo de 2027, su ritmo es incansable.
Antes de llegar a Latinoamérica, Steinmeier visitó Líbano y Jordania, en una agenda intensa que solo se vio interrumpida por la guerra en Irán, lo que lo obligó a aplazar en el último momento una gira de cinco días a Filipinas e Indonesia.
Un doble quiebre de época
La agenda exterior de Steinmeier se ha visto modificada en su segunda presidencia, primero por el ataque de Rusia a Ucrania, y luego por la erosión del orden internacional bajo la política del presidente estadounidense, Donald Trump. El mandatario alemán habla de un «doble quiebre de época».
Comprometerse con el apoyo continuo a Ucrania es algo que aparece de manera habitual en muchas de sus intervenciones públicas. Sin embargo, a Steinmeier también lo conmociona cómo Estados Unidos bajo Donald Trump ha pulverizado las reglas que hasta ahora regían la comunidad internacional, desde acciones militares en países como Venezuela e Irán hasta las declaraciones reivindicativas sobre territorios como Groenlandia o el Canal de Panamá.
En capitales como Ciudad de Panamá, Steinmeier se siente entre aliados. Su credo es precisamente que «en una época en la que se atacan las reglas del orden mundial, debemos reforzar nuestra colaboración».
La defensa de la democracia como gran tema de política interna
A nivel interno, Steinmeier justificó su deseo de una segunda presidencia (ocupa el cargo desde 2017) señalando que la pandemia de coronavirus dejó profundas heridas en la sociedad. «Quiero ayudar a sanar estas heridas», afirmó, aunque desde entonces las divisiones se han profundizado, como también muestran los avances del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD).
La defensa de la democracia parlamentaria, ya antes un tema importante para Steinmeier, se volvió aún más urgente en su segunda presidencia. En su discurso del 9 de noviembre de 2025 advirtió sobre el fortalecimiento de fuerzas de extrema derecha y declaró: «Debemos actuar. ¡Podemos actuar! Nuestra democracia no está condenada a entregarse. ¡La democracia puede defenderse!»
Otros temas quedan en segundo plano
En cambio, son menos habituales sus intervenciones acerca de un sistema de salud sometido a estrés constante, el problema de los cuidados de las personas mayores, un sistema de pensiones al límite o la brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, pese a que se trata de cuestiones que preocupan a la sociedad alemana más que nunca.
El año pasado, Steinmeier hizo un llamamiento al Gobierno: «Querida coalición, no se trata de tácticas partidistas ni de encuestas, se trata de nuestro país». Y señaló que el Estado de bienestar necesita urgentemente prepararse para el futuro, pero con prudencia. «Una reforma del Estado social no se puede realizar con una motosierra», resaltó.
Uno de sus proyectos para el último año es la creación de un «Día del Voluntariado», programado para el 23 de mayo, el Día de la Constitución.
La iniciativa pretende ser una acción de participación a nivel nacional. «Personas de toda Alemania están invitadas a dedicarse ese día a los demás y al bien común», señaló Steinmeier.
Fuera de Berlín y cerca de la gente
Steinmeier también planea continuar durante los próximos doce meses con su serie de eventos en toda Alemania. Hasta ahora, ha trasladado su sede oficial 17 veces por tres días a distintas localidades. En ciudades más pequeñas, como recientemente en Andernach, en el oeste del país, Steinmeier busca conocer el estado de ánimo y las preocupaciones de las personas fuera de la capital alemana.
Y, por supuesto, continuará con sus viajes al extranjero. No pasará mucho tiempo antes de que estos viajes adquieran el carácter de giras de despedida.