¿Por qué el café no te quita el sueño? Tu ADN define tu tolerancia a la cafeína
El gen CYP1A2 regula la producción de una enzima hepática encargada de metabolizar más del 90% de la cafeína en el cuerpo.
Debido a variaciones genéticas algunas personas procesan la cafeína hasta 15 veces más rápido que otras. Mientras que los «metabolizadores rápidos» eliminan la sustancia a toda velocidad, los «metabolizadores lentos» experimentan un bloqueo prolongado de la adenosina, la molécula cerebral que indica al cuerpo que es hora de descansar, manteniéndolos alerta durante horas.
Factores que alteran el efecto de la cafeína
Hay diversos factores ambientales y fisiológicos que modifican directamente las reacciones y toleraciones al café.
El humo del tabaco, por ejemplo, activa con mayor fuerza la enzima CYP1A2, lo que acelera la eliminación de la cafeína entre un 40% y un 65%. Esta aceleración explica por qué las personas fumadoras suelen tolerar y consumir dosis más altas de café sin sentir el mismo impacto en el sueño.
En el extremo opuesto se encuentra el embarazo, donde las fluctuaciones hormonales reducen la actividad de la enzima hasta en un 65% durante el tercer trimestre. Esto provoca que la cafeína permanezca en el cuerpo mucho más tiempo, llegando incluso a triplicar su duración habitual en el organismo.
Asimismo, la toma de medicamentos de uso común como anticonceptivos y antibióticos también frenan la acción enzimática. Este bloqueo farmacológico puede hacer que una persona genéticamente rápida empiece a procesar la cafeína como si fuera un metabolizador lento.
Un impacto evolutivo y la diferencia con el té
Por último, la investigación aclara por qué el té produce un efecto más suave. Aunque las hojas secas de té contienen más cafeína que los granos de café (hasta un 5% frente a un 2,2%), sus polifenoles atrapan parte de esta sustancia durante la infusión. Además, el té contiene L-teanina, un aminoácido que promueve un estado de alerta relajado.