Scooters: educar para evitar tragedias
Por: David Valenzuela,
Periodista de Radio UCentral
De acuerdo con las últimas cifras entregadas por la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), durante 2025 hubo un aumento del 31,6% en accidentes de scooters, en comparación a 2024. Las estadísticas son elocuentes: en promedio se produjo más de un siniestro por día.
El Hospital Regional de Concepción también reportó un alza sostenida en la atención de accidentes relacionados con scooters eléctricos, ya sea por atropellos o caídas. Según el recinto asistencial, se atienden entre 2 y 3 pacientes a diario, cifra que puede superar los doce casos durante los fines de semana.
Ante estos escenarios, el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones ha intentado reforzar el control sobre quienes superan el límite de velocidad permitido para este tipo de vehículos. A fines de 2025 se presentó el dispositivo SC-25, desarrollado en Chile, que busca detectar si los scooter superan los 25 km/h que establece la ley. Según explicó el propio ministro de la cartera, Juan Carlos Muñoz, busca alcanzar los niveles de control que existen en países como España.
Las aplicaciones de Scooters
En Coquimbo y La Serena, se viralizó recientemente un operativo de fiscalización masiva a usuarios de scooter de aplicación (en su mayoría), quienes transitaban sin las medidas de seguridad correspondientes. Desde la Municipalidad de La Serena no descartan eliminar este servicio de aplicación que tuvo su lanzamiento recién en noviembre del año 2025.
Esto me llevó a recordar una escena que presencié hace unos días: un menor de edad acompañado de dos niñas que no superan los 7 años, desplazándose en un solo scooter de aplicación, sin ninguna medida de protección. Ni casco, ni rodilleras o chaleco reflectante. Nada.
Mi preocupación no es solo teórica. En septiembre de 2025, cuando usaba un scooter de aplicación, fui atropellado por un automóvil que escapaba a toda velocidad de una pelea. El conductor se dio a la fuga y yo quedé solo con algunos moretones. Afortunadamente nada más grave. Sin embargo, la experiencia fue suficiente para comprender cuán inseguro y vulnerable resulta este medio de transporte. Al usarlos, el usuario queda totalmente expuesto y con mínimas posibilidades de reacción ante una situación de alto riesgo.
Si bien los controles de tránsito a scooters aún son poco frecuentes, es justo reconocer que se han intensificado últimamente, y cómo no, si las cifras hablan del preocupante aumento de la accidentabilidad de los scooter en Chile, sobre todo considerando que el número de usuarios aumenta de manera sostenida.
La educación vial como protagonista
Resulta urgente fortalecer la educación vial para un medio de transporte relativamente nuevo en nuestro país, y sobre el cual pareciera existir un desconocimiento generalizado respecto sus reales riesgos, y las responsabilidades que tienen sus usuarios.
Las propias aplicaciones que arriendan estos vehículos podrían asumir un rol aún más activo en la prevención y, si fuera posible, exigir una fotografía previa al uso, con uso de inteligencia artificial, que permita verificar al menos el uso de casco y chaleco reflectante. Así mismo la incorporación de cámaras de seguridad en los scooter lo que facilita un registro de siniestros y eventuales responsabilidades.
El scooter es económico, fácil de usar, y va de la mano con el cuidado del medio ambiente y la descongestión de las ciudades. No se trata de demonizar el scooter, sino de asumir que nos vuelve frágiles en el tránsito, sobre todo ante un siniestro vial.
No esperemos a que ocurra una tragedia, este es el momento de actuar y educar a la ciudadanía.