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Fortalecer el MEPCO: estabilidad con responsabilidad fiscal

Por: Francisco Castañeda G.
Director (i) Ingeniería Comercial

Fortalecer el MEPCO: estabilidad con responsabilidad fiscal
Francisco Castañeda 23 marzo, 2026

El Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) ha sido una herramienta clave para amortiguar shocks externos en Chile. Durante la guerra en Ucrania el año 2022, el Estado destinó cerca de US$2.500 millones para contener el traspaso de los altos precios internacionales del petróleo a los consumidores, evitando así una escalada inflacionaria de mayor magnitud. Sin este mecanismo, el impacto en la inflación, las tasas de interés y los costos productivos habría sido considerablemente más severo.

Sin embargo, el contexto fiscal actual obliga a repensar su diseño. Es conocido que el nuevo gobierno recibe las arcas fiscales con un déficit efectivo del 2,8% del PIB, no habiéndose cumplido en los 3 últimos años las metas fiscales autoimpuestas por la misma autoridad.  Desde que se inició la guerra en Irán (8 de Marzo), los precios del crudo internacional han subido 80% aprox. La bencina y el diesel en Chile deberían costar hoy aprox. 1.500 pesos el litro y no 1.150 pesos (aprox.). La diferencia la cubre el Estado a través de una reducción del impuesto específico a los combustibles (forma de operar del MEPCO cuando el precio internacional del crudo sube), con lo que el fisco recauda menos, siendo esto el costo fiscal del MEPCO y que está en discusión. Al principio el Ministro de Hacienda Jorge Quiroz se alarmó por los montos que dejaría de percibir el fisco para amortiguar el alza del precio de los combustibles, lo que provocó la crítica de gremios de transporte y el público en general. No hay duda que deberá seguir operando el MEPCO (subsidiando como hasta ahora), pero los precios internos de los combustibles deberían subir más que hasta ahora para reducir la brecha con el precio internacional y así morigerar el costo fiscal (por no recaudación).

Fortalecer el MEPCO no implica necesariamente expandirlo, sino hacerlo más eficiente y sostenible. En la práctica, esto supone reducir gradualmente el nivel de subsidio implícito al precio internacional. Pero esta decisión tiene costos: los precios de los combustibles tenderán a ajustarse al alza con mayor rapidez, superando el actual límite de variación de aproximadamente 2,4% cada tres semanas. Es decir, mayor disciplina fiscal implica también mayor volatilidad para los consumidores.

Este equilibrio es delicado. Una eliminación del MEPCO podría reactivar presiones inflacionarias, mientras que su mantención sin ajustes tensiona aún más las cuentas fiscales.

Adicionalmente, se vuelve urgente abordar una omisión relevante: la parafina. A diferencia de las bencinas y el diésel, no cuenta con un mecanismo de estabilización robusto, pese a ser un energético clave para los hogares más vulnerables, especialmente en invierno. Diseñar un subsidio focalizado o un esquema de estabilización específico para la parafina no sólo es socialmente necesario, sino también económicamente prudente.

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