¿Por qué Chile tiene una de las tasas más altas de cáncer de vesícula en el mundo?
El cáncer de vesícula es una patología poco común a nivel global. Sin embargo, en Chile la realidad es radicalmente distinta.
Chile se ubica históricamente en los primeros lugares de incidencia y mortalidad por esta neoplasia a nivel mundial, ocupando la segunda posición en Sudamérica (sólo superado por Bolivia), según datos de la agencia Cancer Today de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
En la población femenina chilena, los datos de la Fundación Arturo López Pérez (FALP) indican que este carcinoma representa la segunda causa de muerte por cáncer, superado únicamente por el cáncer de mama.
Factores de riesgo y predisposición genético-étnica
La alta incidencia de este cáncer en Chile se debe a una combinación de genética y estilo de vida. Por un lado, la población del país y de la región andina cuenta con una predisposición hereditaria a desarrollar esta enfermedad. Por otro lado, la obesidad y el sobrepeso alteran el metabolismo de la bilis, lo que aumenta de forma drástica el riesgo de padecerla.
El factor desencadenante más importante es la presencia prolongada de cálculos biliares, los cuales irritan e inflaman constantemente la vesícula hasta transformarse en un tumor.
Diagnóstico, escenarios clínicos y prevención en Chile
La vesícula biliar almacena la bilis para digerir las grasas, pero su mayor peligro es que el cáncer no da síntomas en sus inicios. Por eso, suele descubrirse de tres formas: por casualidad al operar por cálculos biliares, como un tumor localizado que aún se puede extirpar, o lamentablemente en una etapa avanzada cuando ya se ha expandido al hígado o a otros órganos.
Para evitar llegar a ese punto, el sistema de salud en Chile promueve la extirpación preventiva de la vesícula tan pronto como se detectan cálculos. Esta cirugía evita la inflamación continua del órgano y permite cortar a tiempo el proceso que podría transformarse en un tumor.