Hospital Padre Hurtado: cuando la salud pública alcanza estándares internacionales de excelencia
Por: Diego Silva Jiménez
Académico Facultad de Medicina, U. Central
La acreditación en salud no es un galardón simbólico, sino una evaluación estructurada, nacional o internacional, de la gestión clínica y de procesos, cuyo objetivo central es garantizar una atención segura y de alta calidad a la población. Mediante estándares definidos y evaluaciones externas, se verifican indicadores de desempeño, seguridad del paciente y eficacia de los sistemas de gestión, permitiendo que las políticas públicas de salud se traduzcan en resultados reales para los usuarios.
En Chile la acreditación en salud es un proceso externo que evalúa a los prestadores para verificar el cumplimiento de estándares de calidad y seguridad del paciente, garantizando que la atención, especialmente la asociada al GES, se otorgue de forma segura y con mejora continua, lo que está a cargo de la Superintendencia de Salud y agencias acreditadoras nacionales.
Por otra parte, está la Joint Commission International, una de las instituciones de acreditación más exigentes y reconocidas a nivel mundial. Su proceso implica una evaluación externa in situ, en la cual expertos revisan registros clínicos, observan procesos asistenciales, verifican sistemas de gestión y entrevistan a profesionales, todo ello frente a estándares basados en evidencia y mejores prácticas internacionales. Esta acreditación no solo valida la calidad de los servicios clínicos, sino que también confirma que los procesos de gestión, seguridad del paciente y mejora continua están integrados y operan según criterios objetivos de rendimiento.
En este punto es donde el Hospital Padre Hurtado, a través de su Unidad de Hospitalización Domiciliaria, alcanzó la certificación internacional de la Joint Commission International (JCI) bajo el programa Home Care, convirtiéndose en la primera unidad pública chilena en obtener esta acreditación especializada. Hasta este momento solo la Clínica Alemana y Las Condes, habían obtenido este reconocimiento.
Desde una perspectiva técnica, lograr la acreditación JCI significa optimizar múltiples dimensiones del sistema de salud, como la gestión organizacional y de riesgos, con métricas claras que permiten medir desempeño y resultados, la instalación de protocolos clínicos y administrativos estandarizados, que reducen variabilidad y errores, y finalmente la capacitación continua y liderazgo en calidad, fomentando una cultura institucional centrada en resultados medibles.
Este logro del Hospital Padre Hurtado representa un avance técnico inédito para la salud pública chilena, al demostrar que procesos complejos, como la atención domiciliaria de pacientes agudos, pueden ser gestionados con estándares internacionales, mejorando la coordinación entre equipo clínico, sistemas de información y gestión del riesgo. Además, la certificación es un instrumento de retroalimentación que permite identificar áreas de mejora y fortalecer continuamente la calidad y seguridad centradas en el paciente.