Criar cuando más cuesta

Criar cuando más cuesta

Sin duda comunicarnos es algo que nos hace ser humanos, es una característica intrínseca que poseemos como especie. Pero, ¿cómo viven aquellas personas a las se les dificulta por salud?; nos referimos a los autistas.

La Real Academia Española define esta enfermedad como: “Trastorno del desarrollo que afecta a la comunicación y a la interacción social, caracterizado por patrones de comportamiento restringidos, repetitivos y estereotipados.” Con esta definición podemos comenzar a comprender lo complicada que es la vida de una persona con esta patología y lo importante que es el contacto con otros y el apoyo de ellos.

Dentro de ese apoyo, las madres juegan un rol vital en la relación con un niño, más si este es autista. Las mujeres nos vemos encargadas de completar una doble labor; la de criar y la de lidiar con un problema de comunicación. Problema dado por el autismo, que no solo afecta la comunicación directa entre madre e hijo, sino que la comunicación con todo el entorno.

Cuando elegimos ser madres, instantáneamente nos involucramos con otro ser humano. En esa posición, asumimos una responsabilidad que se ve doblemente exigida cuando nuestro hijo se hace más dependiente por alguna patología. En estas condiciones, las mujeres viven grandes esfuerzos, y muchas veces deben renunciar a algunas prioridades de sus vidas para dar el máximo esfuerzo por el hijo, que pasa a ser la primera.

En este escenario, la sociedad debe ser un apoyo más de aquellos que necesitan los niños con autismo o alguna patología, además de serlo para quienes optan por la maternidad. Es preciso que todos tratemos de comunicarnos con aquellos que por uno u otro motivo presentan estos trastornos, respondiendo a nuestra posición intrínseca como especie.

Sofía Reyes Medina
Periodista

Columnas