La modalidad está dirigida específicamente a personas que buscan a sus mascotas extraviadas a través de publicaciones en redes sociales, los delincuentes aprovechan la vulnerabilidad emocional y el desesperado deseo de reencuentro de las familias para extorsionarlas y solicitar dinero con engaños.
El modus operandi de los estafadores comienza con el rastreo activo de afiches y publicaciones en plataformas como Facebook, Instagram o X. Al identificar un anuncio de búsqueda, toman nota de los detalles compartidos públicamente (como raza, color, nombre o zona de pérdida) para construir un relato verosímil.
Posteriormente, contactan al dueño afirmando haber encontrado al animal o tenerlo bajo su custodia. Para dar credibilidad a su versión, suelen enviar imágenes o videos alterados, antiguos o generados mediante edición digital. Una vez que ganan la confianza de la víctima, condicionan la entrega de la mascota a un pago previo mediante transferencia electrónica o depósito en efectivo.
Recomendaciones clave de la PDI para no caer en el engaño
Frente al incremento de estos casos, la policía civil recomienda comprobar la veracidad de la información antes de continuar cualquier contacto. Para ello, es aconsejable omitir ciertos detalles al publicar el afiche y hacer preguntas sobre marcas no visibles, cicatrices o conductas de la mascota que solo su dueño conozca.
Asimismo, la PDI enfatiza no realizar pagos por adelantado ni transferir dinero ante exigencias de devolución. En caso de enfrentar este chantaje, se debe suspender la conversación, guardar conversaciones, números y registros de perfiles, y acudir de inmediato a la unidad policial más cercana para hacer la denuncia.
