Chile enfrenta una transformación demográfica sin precedentes, ante esta realidad, el marco regulatorio nacional ha comenzado a adaptarse. La Ley Integral de las Personas Mayores incorporó un capítulo inédito al Código del Trabajo para regular formalmente el empleo de trabajadores de 65 años o más, fijando su entrada en vigencia para el 1 de junio de 2027.
Un cambio estructural en el mercado laboral chileno
Actualmente, el índice de envejecimiento en Chile alcanza las 92,5 personas mayores de 65 años por cada 100 menores de 15 años, reflejando la necesidad de adecuar las políticas internas de las organizaciones.
La nueva regulación establece un régimen laboral específico pensado para conciliar la continuidad laboral de los adultos mayores con las exigencias del entorno empresarial.
Entre los puntos clave de la ley destacan la creación de reglas específicas en el Código del Trabajo para regular la contratación y jornadas de mayores de 65 años, la fijación de un ingreso mínimo diferenciado de $412.938 (frente al general de $553.553) y la obligación de las empresas de actualizar sus contratos, reglamentos y sistemas de remuneraciones.
Un desafío y oportunidad para las empresas
La incorporación de adultos mayores representa una oportunidad directa para diversificar las plantillas de trabajo. La transferencia de conocimientos, la experiencia acumulada y la fidelización del talento se transforman en activos clave para las compañías que se adelanten al cambio.
Las organizaciones que integren el envejecimiento poblacional dentro de sus planes estratégicos estarán mejor preparadas para competir en un mercado laboral dinámico y con una fuerza de trabajo cada vez más longeva.
