Existe una mayor probabilidad de que llueva más, pero no es una garantía, ya que la relación entre El Niño y las precipitaciones en Chile es probabilística y no de causa-efecto.
Sin embargo, los especialistas llaman a la calma. Pablo Sarricolea, académico de la Universidad de Chile e investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia indica que la clave no es el miedo, sino la prevención.
¿Lloverá más en Chile por el fenómeno de El Niño?
El Niño tiende a elevar la temperatura en la cordillera. Esto significa que la precipitación que normalmente caería como nieve lo hará en forma de lluvia líquida. ¿El resultado? Menos reservas de nieve para el verano y un mayor riesgo inmediato de turbidez en los ríos, cortes de agua potable y remociones en masa.
Por otra parte, aunque un invierno lluvioso pueda traer un alivio momentáneo, no resolverá la crisis hídrica de fondo. La megasequía en Chile central acumula más de una década de déficit estructural, por lo que una sola temporada húmeda representa una pausa y no la reversión del problema.
Guía práctica: Cómo prepararse
En lugar de alarmarse con términos pseudocientíficos, la recomendación de los expertos es tomar medidas concretas de mitigación desde ya: Revisión del hogar, limpiar canaletas, reparar techos y asegurar los sistemas de drenaje domésticos antes de las primeras tormentas. Monitoreo municipal, Fiscalizar y limpiar los sistemas de alcantarillado público y vigilar los asentamientos en zonas inundables o quebradas.
En la agricultura y la infraestructura
Control fitosanitario: Monitorear los cultivos ante enfermedades asociadas a las lluvias tardías de primavera y vigilar las horas de frío necesarias para los frutales. Gestión de embalses: el gran desafío técnico será almacenar la mayor cantidad de agua posible resguardando la seguridad ante crecidas súbitas de los ríos.
