De acuerdo con cifras internacionales, alrededor del 13,3% de la producción mundial se pierde en las etapas posteriores a la cosecha y antes de llegar al comercio minorista. Sumado a esto, cerca del 19% de los alimentos listos para el consumo se desperdicia en hogares, restaurantes y tiendas.
La Dra. Carmen Gloria González, nutricionista y académica del INTA de la Universidad de Chile, advierte sobre la gravedad del panorama a nivel local y global, «la mitad de las frutas y verduras son desperdiciadas; en Chile, cada familia desperdicia cerca de 63 kg de pan al año.»
Cabe destacar, que cada año, más de 1.000 millones de toneladas de alimentos terminan en la basura a nivel global. Esta alarmante cifra no solo representa un problema de abastecimiento, sino que refleja un impacto severo en la economía doméstica y la sostenibilidad ambiental.
Consejos prácticos para evitar el desperdicio en casa
Reducir las pérdidas de comida en el hogar es una medida indispensable para cuidar el presupuesto familiar y mitigar el impacto ambiental. Para lograrlo, la planificación y la compra consciente son los primeros pasos fundamentales: elaborar un menú semanal antes de cocinar ayuda a calcular las porciones exactas, mientras que revisar la despensa y confeccionar una lista de compras evita las adquisiciones impulsivas y el gasto innecesario.
Por otro lado, la correcta gestión de los insumos en la cocina marca la diferencia en la duración de los productos. Almacenar los alimentos a la temperatura adecuada prolonga su vida útil, y aprender a aprovechar las frutas y verduras con pequeñas imperfecciones estéticas garantiza que no se desechen insumos cuyo valor nutricional y sabor permanecen intactos. En definitiva, combatir el desperdicio de comida es una acción directa al alcance de todos que protege el planeta, mejora la nutrición y cuida el bolsillo.
