Una investigación científica realizada en la Región de Coquimbo confirmó que el conejo europeo silvestre (Oryctolagus cuniculus) actúa como un reservorio activo de Trypanosoma cruzi, el parásito causante de la enfermedad de Chagas, y posee la capacidad de transmitirlo a las vinchucas nativas en ambientes silvestres.
El hallazgo, publicado en la revista científica Zoonotic Diseases, evaluó a ocho ejemplares capturados en un área protegida de la zona. Los análisis de laboratorio detectaron material genético del parásito en la sangre de siete de los animales y en al menos un órgano del 100% de los individuos examinados.
Capacidad de transmisión comprobada
El hito más relevante del estudio se obtuvo a través de xenodiagnóstico, una prueba epidemiológica en la que ninfas de vinchuca silvestre (Mepraia spinolai) se alimentaron de los animales capturados. Durante el proceso, dos de los siete conejos evaluados lograron infectar a los insectos vectoriales, demostrando que portaban formas viables e infecciosas del parásito Trypanosoma cruzi.
Nicol Quiroga, autora principal del estudio, detalló que estos resultados amplían la comprensión sobre cómo opera la enfermedad de Chagas en Chile. Aunque el muestreo inicial comprendió un número reducido de ejemplares, la evidencia acumulada en distintas fases de investigación permite categorizar formalmente al conejo europeo como un reservorio dentro del ciclo silvestre de transmisión.
Especie introducida y vigilancia epidemiológica
El conejo europeo es una especie invasora ampliamente distribuida en el territorio chileno. Al compartir hábitat natural con las vinchucas silvestres, se genera una interacción ecológica estrecha; investigaciones previas ya habían corroborado que estos insectos se alimentan con frecuencia de la sangre de dichos mamíferos.
Frente a esta evidencia, el equipo científico subrayó la necesidad urgente de integrar a la población de conejos silvestres dentro de los programas nacionales de vigilancia epidemiológica para el Trypanosoma cruzi.
