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Visita de Trump a China

La visita de Trump a China ocurre después de más de ocho años y el contexto es diferente al de 2017. Esta realidad tiene como ingredientes de dimensión los conflictos bélicos en desarrollo y sus efectos, como también la llamada guerra arancelaria que tiene su origen en las medidas adoptadas por el propio presidente estadounidense. China, en el marco de disputa por la influencia mundial, ha sido foco de las alzas de aranceles, aunque sea de manera zigzagueante.

Es un hecho que la presencia de Trump en la potencia asiática no se produce en el mejor momento para él. Su imagen internacional y nacional sufre deterioro a causa de las acciones que ha impulsado en los dos ámbitos señalados. Particular dimensión ha adquirido el involucramiento directo de Estados Unidos en las acciones de guerra en Irán junto a Israel. De tal forma, debe admitir que se encuentra en la necesidad de mostrar algún resultado tangible de esta visita, más aún teniendo a la vista las elecciones de medio término.

Este contexto estuvo presente en la agenda de negociaciones con el líder chino Xi Jinping, quien tiene sus propias urgencias y necesidades. La situación de la guerra en Irán, en particular los efectos del cierre del estrecho de Ormuz, ha formado parte del diálogo y es un tema de interés común. No es ajeno al hecho que, previo a la presencia de Trump en China, se haya producido la visita del canciller iraní. Ello es un antecedente para determinar que puede comprometer el país asiático al respecto. Partiendo, además, que la situación de Ormuz es efecto directo del ataque estadounidense-israelí a Irán. Antes de ello el tránsito por aquel estrecho funcionaba normalmente. Hay que tener presente que alrededor del 50% del petróleo que consume China utiliza dicha ruta y que Irán es su principal proveedor.

China ha buscado certezas en el tema comercial y no le basta una tregua arancelaria, también respecto al acceso a insumos tecnológicos. Trump, como contrapartida, tiene interés esencial en recursos naturales como es obtener “tierras raras” y ámbitos específicos de compras por parte de China, en particular aviones.

Un tema que no ha variado es la línea roja que constituye Taiwán para China. La advertencia ha sido clara por parte de Xi. La noción de una sola China no puede ser afectada y cualquier acción que altere este concepto constituiría un obstáculo insalvable para las relaciones entre ambas potencias. Queda como incógnita, por tanto, que ocurrirá con los 11 mil millones de dólares ofrecidos por Estados Unidos para compra de armamento por Taiwán.

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