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Economía del Trabajo

Han aumentado los precios, ¿quién pondría en duda eso? En los próximos doce meses volverán a subir el petróleo, el diésel y la parafina. También es probable que suban los alimentos, por ejemplo, si el pimiento rojo costaba seiscientos pesos, ahora está a mil doscientos pesos.

Además, se asoma la cesantía estructural. Recordemos. Hace 40 años atrás se usó esa expresión para ubicar a las personas que no encontraban trabajo con un salario que les permitiera cubrir necesidades básicas, por un largo periodo de tiempo. En ese mismo periodo Manfred Max-Neef, Antonio Elizalde y Martín Hopenhayn, reflexionaban sobre el Desarrollo a Escala Humana, donde tenían un papel central las economías de los invisibles.

Su énfasis estaba puesto en comprender lo evidente, es decir, la coordinación como recurso reproductivo para gestionar la vida laboral y familiar. Más adelante José Luis Coraggio subrayará el papel que cumplen las unidades domésticas como fondos de trabajo. Sin embargo, no se trata solamente de la fuerza de trabajo, sino que también la capacidad que tiene lo doméstico para construir la coordinación social cuando ya no es creada por el mercado de trabajo y por la mediana y gran empresa.

Esto quiere decir que cuando las personas están enfrentadas a un escenario donde no hay plazas laborales con salarios dignos, se repliegan a la economía del trabajo porque el logro del sustento se vuelve viable gracias a las redes de apoyo que permiten coordinar desplazamientos, responsabilidades parentales y exigencias con lo que hoy se llama microempresa o emprendimiento.

Este tipo de participación económica también se tensiona por las condiciones que limitan su expansión. Por un lado, es evidente el agotamiento y la doble jornada, especialmente de las mujeres, que no permite el crecimiento sostenido de la microempresa, lo que genera una paradoja entre la actividad productiva y la precariedad.

Por otro lado, la continuidad de la unidad productiva, signada como éxito de la microempresa (negocio de barrio, taller, carrito de calle, puesto en la feria o en la cola) sucede gracias a la redistribución de las tareas de los miembros de la familia, donde su comportamiento es pieza clave en la diversificación de las estrategias productivas y en el mantenimiento de jornadas intensas que demuestran su compromiso por la obtención del sustento.

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