Enfrentar los desastres climáticos exige superar la visión convencional de reparar sólo lo dañado mediante datos históricos. En su lugar, el paradigma de «Reconstruir Mejor» propone transformar la infraestructura y el entorno social para adaptarse a escenarios extremos futuros, desarrollando sistemas flexibles, inteligentes e integrados con la naturaleza. Mirando el desastre, el costo material y humano dejado por las últimas lluvias, el país nos exige hoy concebir una nueva política pública que pueda sostener en el largo plazo soluciones para estas nuevas y complejas realidades, que han sido ampliamente advertidas por estudios científicos y climáticos.
Sin olvidar grandes errores en nuestra planificación y crecimiento territorial, la dependencia de redes comunicacionales frágiles ha sido otro factor de incertidumbre y fallas en las coordinaciones para salvar vidas. Necesitamos articular acciones claves, que seguramente pueden significar una mejor preparación de cara al futuro.
Algunas de las propuestas que nos pueden ayudar a enfrentar las emergencias son: el diseño prospectivo, que emplea modelos predictivos avanzados del cambio climático para anticipar fenómenos extremos en horizontes de 30, 50 o 100 años. A este se suma la infraestructura híbrida, que articula la ingeniería gris tradicional con la ingeniería verde y soluciones basadas en la naturaleza, tales como parques inundables y reforestación de laderas.
También, son parte de estas medidas los materiales adaptativos y la economía circular, que apuesta por materiales sostenibles, locales y reciclados, acompañados de diseños modulares que puedan adaptarse según evolucione el riesgo y el monitoreo y digitalización, que utiliza sistemas de alerta temprana, sensores en tiempo real y gemelos digitales para simular escenarios y optimizar el mantenimiento preventivo.
Por último, la participación comunitaria y la gobernanza, son claves en el fortalecimiento del capital social, integrando los conocimientos locales, garantizando un acceso equitativo a la seguridad climática y capacitando a la población en la gestión del riesgo. Todas estas acciones, acompañadas con la toma de conciencia de esta nueva realidad, aportarán a la construcción con lógicas frente a los desastres.
